Siento que estoy esperando…
Estoy esperando algo, no estoy seguro que, pero lo espero.
Sentimiento de preocupación, angustia, soledad, curiosidad, invade mi persona.
No se si solo llegará o lo tendré que buscar.
Siento que eso, que espero, me hará crecer, madurar. Pero esa necesidad de crecer, se ve opacada por un sentimiento de angustia y sufrimiento de no saber que me depara.
Me siento solo, frente a un sendero, por el cual no puedo transitar o no por ahora. Cuento cada día que pasa, como haciendo una cuenta regresiva de números infinitos sin principio ni final.
Estoy estancado en el tiempo y el espacio. Estoy inmerso en un abismo de utopías, donde cada una es un camino diferente que tomar, pero no encuentro la partida, el comienzo de ninguno.
¿Qué hacer mientras espero? ¿Qué es lo que espero? ¿Como pasar el tiempo? ¿Qué hacer cundo llegue?
Ese anhelo insoportable, desgasta mi sentir, ocupa mis pensamientos, no pudiendo escapar, y me debilita el alma.
¿Hasta cuándo esperar? ¿Cuánto esperar?
Escucho miles de voces, de sollozos, y de gritos, sobre sendas demarcadas por el silencio absoluto, creando así un contraste equilibrado, provocándome un desequilibrio en mi consiente, de pensamientos externos a mi ser, como ordenándole a mi corazón a cual seguir.
Duda, incertidumbre, negación, son otros calificativos.
¿De que estoy dudando? ¿Que es lo que niego?
Capaz que estoy dudando de las dudas mismas, y capaz que lo que niego es lo que no quiero escuchar, y lo que no quiero escuchar me hace dudar.
Se crea un circulo vicioso del cual se me es difícil salir, ni se por donde...
Oídos sordos diciéndome que oír…
Ojos ciegos mostrándome que ver…
Creo que esta utopia ya empiezo a mostrarme el camino, el cual tengo que recorrer.
Se hace larga la espera, aún hoy se me nubla la vista y no me deja ver esa luz parpadeante que llama mi atención.
Pero empiezo a caminar creo que para alcanzar esa luz.
Un tumulto de voces gritando en mi cabeza acallan mis pensamientos y mis ideas desatando una batalla entre dos planos incomprendidos de mi ser.
Oídos sordos diciéndome que oír...
Ojos ciegos mostrándome que ver
En este enjambre de gritos, se confunden con las ideas con los pensamientos, difuminan caminos anexos a mi razón y a mi corazón.
¿Como hacer para silenciar esas voces que desde el principio de mí existir estuvieron guiándome?
Soy solo yo, junto con mi alma los que debemos desviar la vista, e ignorar esa supuesta verdad que nos imponen como única línea de pensamiento.
Esa que apaga ese destello utópico deteniendo los pies, esa luz parpadeante que te moviliza para alcanzarla.
Fatigado por sombras que aúllan, delinean un camino por el cual seguir, como si no hubiera otra opción.
Contemplando sueños, creando universos donde estos son la perceptible realidad.
Sufrida conciencia acecha una entelequia de lo irreal.
¿Cuál es esa irrealidad? ¿Este utópico destino o esa supuesta verdad colectiva?
Se va corrompiendo y trasformándose en una agonía irracional de dudas sobre pensamientos encarcelados, atados torturados y asesinados por centinelas unilaterales subordinados a un poder sectario de mi mente, creado por entes superficiales del colectivo mayoritario de las masas.
Oídos sordos diciéndome que oír…
Ojos ciegos mostrándome que ver…
Me veo sentado frente a una muralla que necesito cruzar.
Oídos sordos diciéndome que ver…
Ojos ciegos mostrándome que ver…
Labios muertos queriéndome callar…
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miércoles, 3 de marzo de 2010
domingo, 28 de junio de 2009
El Rompecabezas
Me encontraba solo en lo que era supuestamente mi apartamento. Parecía que mis seres queridos ya no estaban conmigo, ni mis hijos, ni mi mujer y al parecer yo ya era bastante viejo.
Recién me había levantado, eran las siete y media más o menos. Como era de costumbre fui a prepararme unos mates para despabilarme, puse el agua a calentar y en eso escucho que tocan la puerta, sentí curiosidad y asombro de quien podría ser ya que casi ni amigos me quedaban. Fui a abrir, y en ese momento, voltee la cabeza, y vi una fotografía de Ella, la que había a sido mi mujer, mi compañera, mi mejor amiga, la que me cambió la vida. Se la veía asustada por algo.
Abro la puerta y no había nadie, solo un paquete, una caja de alrededor un metro por sesenta o setenta cm., la levanto para ver de quien era, y curiosamente no tenía remitente. Dejo la caja sobre la mesa y voy a mirar el agua, que ya estaba hirviendo.
Luego de tomar unos mates abro la caja que había recibido, era un rompecabezas, lo extraño era que no tenía ninguna referencia, por lo general todos estos juegos tienen una imagen en la tapa de lo que es. No tenía nada que hacer, así que me puse a armarlo.
Así que ahí estaba yo, armando este juego, ponía pieza por pieza, sin tener la menor idea de lo que estaba haciendo. Sentía una sensación media hipnótica con esto.
Ya había armado bastante. Me retiro unos centímetros de la mesa y lo observo cuidadosamente para ver si se distinguía algo. Pero no se podía comprender.
Habían pasado varias horas, ya era tarde, así que dejo todo, y voy a comprar algo de comer. Mientras caminaba al almacén, no podía dejar de pensar en ese juego, así que me apuro, y compro dos boludeses, un poco de paleta y queso.
Al llegar a la casa, pongo el agua a calentar, para hacer un mate cosido.
Luego de cenar me baño y me voy a la cama, antes la saludo a Ella, pero sentía que me quería decir algo, en la foto no se veía alegre como de costumbre, estaba triste y asustada.
Al despertarme, sigo con mi rutina de mañana, preparo nuevamente el agua para mate y como algo, y decido seguir con el juego.
Una pieza acá, la otra allá. Tenían formas muy raras, y eso que yo conocía de rompecabezas y ya había armado unos cuantos, pero nunca uno tan grande y con este tipo de piezas.
El tamaño de la mesa ya no alcanzaba y este rompecabezas se estaba volviendo eterno. Así que agarro unas sillas y una tabla, la pongo junto a esta y sigo armando.
Se me seguía pasando las horas, el agua hervía, Ella cada vez mas preocupada, asustada y angustiada.
Ya había pasado 3 días desde que lo empecé a armar, casi no dormía ni comía, estaba muy agotado.
Ya está, me faltaba una sola. Pero esta era diferente a todas las otras, era más grande y toda negra, en ese momento, en que voy a poner la pieza en su lugar, siento que tocan la puerta. No le doy importancia. En el trayecto en que la coloco en su lugar, siento la presencia de Ella. Seguían golpeando la puerta, cada vez más fuerte. La coloco en su lugar y me levanto.
Al ver el rompecabezas, me asusto, y me sorprendo, al comprender que el dibujo era mi casa por dentro. La fotografía de ella, la pequeña cocina, la mesa. En la puerta, que se encontraba abierta, se veía una persona con el brazo extendido hacia delante, y a la altura del pecho, un punto negro, que no llegaba a comprender que era.
Escucho nuevamente los golpes en la puerta, agarro el picaporte y me paro junto a la puerta, pero sentía como si una fuerza superior a mí me estuviera deteniendo.
Lamentablemente, sin saber lo que me esperaba, y sin hacer caso a estas señales, abro. . .
En ese instante toda mi vida pasó. Mi infancia, mi primer beso, mi primer amor, el día en que la conocí, mi casamiento, el nacimiento de mis hijos, cuando terminamos nuestra casa. Los recuerdos más apreciados, hechos que me cambiaron la vida. Sentí una alegría muy grande, me di cuenta en ese momento, por lo que vale luchar. Me sentí feliz de lo que había logrado, de las personas que amé, y sobre todo de esas personas que confiaron en mí y me quisieron.
Pero para cuando me doy cuenta, estaba tumbado en el suelo, con sangre por todo el pecho. Estaba agonizando, lo sorprendente es que me sentía sin miedo, feliz por lo que fue.
Mientras todo se oscurecía, me comenzaba a ver a mí mismo, ahí tirado, viendo como todo se alejaba.
Ya había terminado, era hora de descansar.
Recién me había levantado, eran las siete y media más o menos. Como era de costumbre fui a prepararme unos mates para despabilarme, puse el agua a calentar y en eso escucho que tocan la puerta, sentí curiosidad y asombro de quien podría ser ya que casi ni amigos me quedaban. Fui a abrir, y en ese momento, voltee la cabeza, y vi una fotografía de Ella, la que había a sido mi mujer, mi compañera, mi mejor amiga, la que me cambió la vida. Se la veía asustada por algo.
Abro la puerta y no había nadie, solo un paquete, una caja de alrededor un metro por sesenta o setenta cm., la levanto para ver de quien era, y curiosamente no tenía remitente. Dejo la caja sobre la mesa y voy a mirar el agua, que ya estaba hirviendo.
Luego de tomar unos mates abro la caja que había recibido, era un rompecabezas, lo extraño era que no tenía ninguna referencia, por lo general todos estos juegos tienen una imagen en la tapa de lo que es. No tenía nada que hacer, así que me puse a armarlo.
Así que ahí estaba yo, armando este juego, ponía pieza por pieza, sin tener la menor idea de lo que estaba haciendo. Sentía una sensación media hipnótica con esto.
Ya había armado bastante. Me retiro unos centímetros de la mesa y lo observo cuidadosamente para ver si se distinguía algo. Pero no se podía comprender.
Habían pasado varias horas, ya era tarde, así que dejo todo, y voy a comprar algo de comer. Mientras caminaba al almacén, no podía dejar de pensar en ese juego, así que me apuro, y compro dos boludeses, un poco de paleta y queso.
Al llegar a la casa, pongo el agua a calentar, para hacer un mate cosido.
Luego de cenar me baño y me voy a la cama, antes la saludo a Ella, pero sentía que me quería decir algo, en la foto no se veía alegre como de costumbre, estaba triste y asustada.
Al despertarme, sigo con mi rutina de mañana, preparo nuevamente el agua para mate y como algo, y decido seguir con el juego.
Una pieza acá, la otra allá. Tenían formas muy raras, y eso que yo conocía de rompecabezas y ya había armado unos cuantos, pero nunca uno tan grande y con este tipo de piezas.
El tamaño de la mesa ya no alcanzaba y este rompecabezas se estaba volviendo eterno. Así que agarro unas sillas y una tabla, la pongo junto a esta y sigo armando.
Se me seguía pasando las horas, el agua hervía, Ella cada vez mas preocupada, asustada y angustiada.
Ya había pasado 3 días desde que lo empecé a armar, casi no dormía ni comía, estaba muy agotado.
Ya está, me faltaba una sola. Pero esta era diferente a todas las otras, era más grande y toda negra, en ese momento, en que voy a poner la pieza en su lugar, siento que tocan la puerta. No le doy importancia. En el trayecto en que la coloco en su lugar, siento la presencia de Ella. Seguían golpeando la puerta, cada vez más fuerte. La coloco en su lugar y me levanto.
Al ver el rompecabezas, me asusto, y me sorprendo, al comprender que el dibujo era mi casa por dentro. La fotografía de ella, la pequeña cocina, la mesa. En la puerta, que se encontraba abierta, se veía una persona con el brazo extendido hacia delante, y a la altura del pecho, un punto negro, que no llegaba a comprender que era.
Escucho nuevamente los golpes en la puerta, agarro el picaporte y me paro junto a la puerta, pero sentía como si una fuerza superior a mí me estuviera deteniendo.
Lamentablemente, sin saber lo que me esperaba, y sin hacer caso a estas señales, abro. . .
En ese instante toda mi vida pasó. Mi infancia, mi primer beso, mi primer amor, el día en que la conocí, mi casamiento, el nacimiento de mis hijos, cuando terminamos nuestra casa. Los recuerdos más apreciados, hechos que me cambiaron la vida. Sentí una alegría muy grande, me di cuenta en ese momento, por lo que vale luchar. Me sentí feliz de lo que había logrado, de las personas que amé, y sobre todo de esas personas que confiaron en mí y me quisieron.
Pero para cuando me doy cuenta, estaba tumbado en el suelo, con sangre por todo el pecho. Estaba agonizando, lo sorprendente es que me sentía sin miedo, feliz por lo que fue.
Mientras todo se oscurecía, me comenzaba a ver a mí mismo, ahí tirado, viendo como todo se alejaba.
Ya había terminado, era hora de descansar.
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